Violeta
Me preocupa Violeta. Nunca sonríe. Siempre tiene esa expresión de sorpresa triste, como si la vida no acabara de encajar y los filos sin desbastar le rozaran detrás de los ojos hasta hacerle sangre. Hoy la he invitado a comer, pero me ha dicho que no y se ha echado a llorar. Me he quedado descolocado, me he sentido inadecuado, tonto, torpe, estúpido, y me he marchado. Intentaba secarse con un pañuelo de papel esos ojos de esponja apretada. Y no he sabido qué decir porque las palabras, tímidas, se me han escondido entre las tripas encogidas. Me preocupa Violeta.