Paparruchas
Tiene un cuadernito que siempre lleva consigo. En él apunta todas las palabras que le resultan simpáticas, las que le hacen sonreír. Apunta el «paparruchas» con que el frutero contesta a una señora que pregunta si los aguacates engordan. Anota furtivamente el «corrusco» con el que un hombre en la panadería se refiere al extremo de una barra. Escribe y escribe. «Alverjón», «talayote», «jirón», «capirotazo», «fulcro». Esta mañana ha dudado un segundo entre tirar el cuaderno o abrir una nueva sección para palabras que duelen. Al final, ha hecho lo segundo. Lloroso, ha anotado un «adiós» con letras de molde.