Impaciencia
Juli aprieta la nariz contra el escaparate para contemplar una vez más la videoconsola. Su madre se la ha prometido para su cumpleaños, pero Juli hace las cuentas y descubre que quedan ocho, no, once, no, quedan muchos meses aún hasta que cumpla los veintinueve. Se imagina el juego de fórmula uno, y lame con la mirada esas teclas brillantes. Sabe que sólo necesita la videoconsola para ser realmente feliz. En cuanto la tenga todo será perfecto, aunque tenga que esperar doce, no, diez, no, muchos meses todavía hasta su cumpleaños. Ójala pudiera hacerle comprender esto a su madre, jolín.