Charcutería
Le gusta su trabajo. Le encanta cortar el jamón en lonchas finas como el papel y la mortadela de aceitunas en rodajas gruesas para bocadillo. Juega a adivinar qué tipo de queso gustará al cliente que le pide consejo. Le encanta el olor de la tienda, a salchichón curado y a algo indefinible, como corcho húmedo. Ese olor le recuerda la alacena de la abuela. Cuando entra en la tienda alguien desagradable, escoge con mimo el jamón más reseco y algún queso insípido. Y así, con el fiambre como arma, se tranquiliza pensando que devuelve al mundo algo de equilibrio.