Cecilia
Cecilia es más de tila. Yo prefiero el té. Es la mejor definición que se puede hacer de nuestro puzle, un encajar a puñetazos de piezas que no cuadran pero que hacen un dibujo muy fino, de labor de orfebre borracho. Cecilia habla rápido, termina las frases en tono ascendente, y parece más preguntona de lo que realmente es. A mí me gusta la calma y hablar en susurros. Y mirar el reflejo de la lamparita del rincón temblando en la superficie de mi té. Dar un sorbo y preguntarme por qué la amo. Existe, resuelvo. Es así de simple.