Basado en hechos reales
Esta tarde he visto un viejo sentado al sol. No importa quién es. El viejo ronda los cien años. Ahí estaba, con su chaqueta puesta a pesar de los treinta y tantos grados. Ha mirado a lo lejos durante un buen rato hasta que le ha saltado algún resorte. Entonces, con un movimiento nervioso y temblón, ha sacado una libreta pequeña del bolsillo interior de la chaqueta. La ha abierto. Era de papel sin pautar. En la primera página había escrita, con tinta negra y caligrafía florida, una frase ininteligible. Él ha ido pasando páginas, como buscando algo concreto, pero todas, excepto la primera, estaban en blanco. Aún así, ha seguido hojeando su libreta sin prisas. En ese momento me ha saltado a la cara la metáfora evidente y dos ideas como dos pedradas me han golpeado en la nuca. La primera ha sido la iluminación súbita de saber, de forma inequívoca y contundente, lo que es ser escritor. La segunda ha sido la duda profunda de si realmente merece la pena serlo.
6 comentarios
Buena reflexión, me ha llegado dentro. Así busco la inspiración, pasando las páginas en blanco. Aunque no tan despacio como el viejo centenario porque soy más joven y más impaciente. Buen blog, enhorabuena.
http://unapeceracualquiera.blogspot.com/
Burbujas
Merece la pena. Un día veía un reportaje sobre Jose Luis San Pedro, y él comentaba los años que había estado escribiendo sin que nadie le leyera, sin que nadie le publicase, sin ser conocido. Escribe para ti, porque lo necesitas, y si algún día se conocen tus escritos, te haces famoso y publicas, será sólo el colofón de la pasión de tu vida. Si no publicas y no eres famoso y nadie te lee, seguirás entregado a tu pasión, la que mueve cada día el buscar una frase, un relato, un adjetivo, una cita. Primero el éxito interno y el externo llegará o no, pero es secundario.
Te tengo enlazado hace tiempo y me gusta tu blog y te sigo, pero ahora tengo una temporada familiar “animadita” y ni escribo ni comento, pero os sigo leyendo.
Escribe.
Saludos cordiales.
Marlu
http://marylohaan.blogspot.com/
Cuando no puedes evitarlo, la pregunta no tiene ningún sentido. ¿Merece la pena estar triste, enamorado, como una cabra triscando por Gredos, tener los ojos azules?
:-)
Berna
Creo que no me expliqué suficientemente bien. No me refería a si, al final, el acto de escribir merece la pena o no. Me refería a que a veces duele esa tendencia nuestra a verlo todo en términos de metáfora. El viejo al que me refería es mi abuelo, y lo de «hechos reales» no era una licencia literaria. Ocurrió tal y como os lo contaba. Supongo que lo más habitual al ver algo así es sonreírse por debajo del bigote y sacudir levemente la cabeza mientras uno piensa en lo triste que es perder memoria con los años. Y ya está. A otra cosa. En mi caso, lo que pensé fue en lo perfecto del símbolo del cuadernito, en lo forzado que, tal vez, hubiese parecido usar una metáfora así en un relato.
Resumiendo, que a veces un conejo atropellado en la carretera no es más que un accidente. Que, a veces, debajo de la superficie no hay gran cosa, aunque nos empeñemos en rascar con la uña. Quizá sea pura costumbre.
Pero no quise sugerir que me esté planteando dejar de escribir. Eso sería algo tan absurdo como sopesar las ventajas e inconvenientes de respirar.
Y respecto a esa cabra de ojos azules que trisca por Gredos para aliviar su triste enamoramiento, quiero fotos ya, Berna. Huelo un Pulitzer. O cinco minutos en el telediario de Antena 3. O algo.
Joaquín Bernal
O sea que lo de enfrentarse al vértigo de una página en blanco, en tu caso, es genético. Ya decía yo.
Jimena
Más o menos, Jimena. La diferencia es que, frente a la página en blanco, mi abuelo no se acuerda de lo qué iba a escribir, y yo no tengo ni idea de qué escribir. Como el chiste: entre uno que no sabe y el otro que no se acuerda…
Joaquín Bernal