¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación.
Acerca de mí

Soy Joaquín Bernal, y no es por presumir pero me encantan las aceitunas.
También me encanta aprender. Sobre el efecto Tetris, los sueños lúcidos, el desarrollo del lenguaje, el origen del turrón, la naturaleza del tiempo, si es mejor f/8 o f/16 para fotografiar la luna llena, la definición de la realidad, la escritura de diálogos, la escala mixolidia, la preparación del arroz con leche, cómo multiplicar por once de cabeza, o las técnicas de animación de Pixar.
Me entusiasma una conversación que huye de lo obvio. En lugar de ir a cenar y charlar sobre el plato que tenemos delante, prefiero escucharte contar de aquella vez en que una oca te siguió desde aquel parque hasta el hotel, en ese viaje que hiciste. O escucharte argumentar que Tinky Winky no es gay. O hablar de aquel borracho irlandés con el que trabaste conversación y que te deseó que tuvieses una buena vida. O de cómo la nucleación del carbónico es lo que produce la reacción de los Mentos con la Coca-Cola. O escucharte como intentas contar un chiste sin poder, porque te da la risa.
Me gustan los portaminas metálicos, la cáscara del limón, las voces algo afónicas, el olor del cemento al sol y los chistes absurdos. No me gustan los gritos, caminar descalzo sobre migas, las gafas de sol, los politonos, o las conversaciones de ascensor. Me gustan los Monty Python, mondar las naranjas de un tirón, tomar notas prolijas, el agua fría, hablar en inglés y Les Luthiers. No me gustan los mariscos, las caras lacias, las cabezas de gamba en el suelo, el tacto de la lija en la córnea, los mártires, el ruido de una cisterna al fondo de un pasillo, o lo políticamente correcto.
Comencé a escribir en 1999, año en el que asistí al taller de relato breve del Taller de Escritura de Madrid, impartido por Enrique Páez, a quien desde entonces considero mi maestro. Si te gusta escribir, corre ahora mismo a hacerte con su libro Escribir: manual de técnicas narrativas, publicado por la editorial SM (ISBN 84-348-6885-7). Serán los veinticinco euros mejor invertidos en tu vida de escritor.
En este taller escribí mi primer relato, «Al oído». No es un buen relato, pero aún así me gusta releerlo de vez en cuando para recordar la sorpresa y el subidón que sentí mientras lo escribía.
En 2002 participé en el taller de novela de la Escuela de Escritores, impartido por Ángeles Lorenzo, que me enseñó que la novela es un ejercicio de fondo en el que el ritmo y la coherencia son los factores más importantes para conseguir un buen resultado.
Durante este tiempo he escrito infinidad de cuentos breves, relatos y microcuentos. Algunos no han merecido mejor destino que el fondo de un cajón o, aquellos que ni siquiera merecieron una copia impresa, alguna carpeta en un rincón del disco duro. Pero, como nos decía Enrique a menudo, el único cuento malo es el que no se escribe.
Mi antiguo blog sobre escritura, De letras, está convenientemente archivado por si quieres curiosear.
Si te gusta lo que lees por aquí, ponte en contacto conmigo y me lo cuentas. A mi ego le gustan las palmaditas entre los omóplatos, como a todos.
Si no te gusta lo que lees, cuéntamelo también: a veces creo que tengo el ego un poco consentido.
Si no has leído lo que hay por aquí porque ya sabes que no te gustará, es por un trauma que arrastras desde aquel incidente con tu madre y las acelgas. Busca ayuda profesional. Con tiempo y mucho cariño todo se cura.
Participaciones en obras colectivas
- «Valentía retroactiva», La radio es un cuento. Minor Network. Madrid, 2005
- «Ida y vuelta», Atocha 17:15. LibrosEnRed. Madrid, 2004
- «La última vez», Leí el diario de un extraño. Taller de Escritura de Madrid. Madrid, 2003
- «La reja», Festín de amotinados. Taller de Escritura de Madrid. Madrid, 2000
Publicaciones
- Revista Buràn, febrero de 2008: «Te alimentabas de musgo» (traducción al italiano)
- Revista AulaFoto, número 3: «Temblor de camaleón»
- Revista Adamar, número 17: «Temblor de camaleón»
- Revista Adamar, número 11: «Cartas al Guaire»
Premios
- Ganador del X Premio «Villa de Argamasilla de Calatrava» con «Cambalache»
- Ganador del IX Premio «Villa de Argamasilla de Calatrava» con «Sandías»
- Ganador del III Concurso de Relato Fotográfico, con «Temblor de camaleón»
Auto-cuestionario
Nombre.
Joaquín.
Apellidos.
Bernal Domínguez Murillo Donado.
Un color.
Vaya, ¿sólo uno? Hay tantos… Verde Soraya, azul tomate, fucsia flickr…
Una comida.
Mi alma de hobbit prefiere la de media mañana.
Un olor.
El de las nubes. Shun, shun.
Un grupo musical.
Cualquiera que sea abeliano. «La monja enana», por ejemplo.
¿Si fueras una web…?
Sería una página 404.
Un deporte.
El mus. Pero sólo verlo, porque me canso.
Una manía.
Cerrar los ojos al estornudar.
Una aspiración.
Caramelos Praims. Suavizan la garganta y despejan la nariz.
Un sueño.
Te va a encantar: subía yo, que era Carmen de Mairena, por unas escaleras, tratando de abrirme paso entre hordas de chopitos con corbata…
Un país.
Andorra. No puedo evitar que me caiga simpático un país con andorranas.
Una palabra.
Calabrote.
Un número.
El 42, sin dudarlo.
Un héroe personal.
Grigori Perelman.
¿Si fueras una sinécdoque…?
Buscaría un médico rápidamente.
Una idea revolucionaria.
Si no puedes hacerlo bien, hazlo rápido. Luego culpa a otro.
Un vicio inconfesable.
Mentir a mi confesor.
Un programa de televisión.
«Gente Joven», o «Aplauso».
¿Si fueras un animal…?
Sería una hiena. A pesar de tragar carroña a diario, no dejan de reírse.
Una debilidad.
Mi abductor derecho, que a veces flaquea.
Un postre.
Los fritiflojones fritos.
Una letra.
La O, porque es la única que no pincha.
Un chiste.
Venga.
Un escritor.
Te diré dos: Douglas Adams y Juan Manuel de Prada. Me río casi tanto con el segundo como con el primero.
Un defecto.
Las pastillas Juanola me dan hipo.
¿Si fueras un fruto seco…?
Sería un pistacho. Porque yo lo valgo.
Una cita.
Quizá más adelante. Apenas nos conocemos.